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El mito de la perfecta reciprocidad en las relaciones
3 de noviembre de 2026 · Por Camila Samaniego

¿Alguna vez te has encontrado contando mentalmente cuántas veces has lavado los platos en la semana comparado con tu pareja? ¿O quizás has sentido ese resentimiento porque sientes que das más cariño o más de tu tiempo del que recibes? Si es así, no estás solo. Muchos caemos en la trampa de creer que una relación "sana" debe ser perfectamente equilibrada, como si fuera una ecuación matemática.
La balanza invisible
La verdad es que es muy fácil caer en esta idea. Parece lógico, ¿verdad? Si yo te hago cariño o un masaje, tú deberías darme uno a mí. Si yo cocino hoy, tú podrías o deberías cocinar mañana. Es como si tuviéramos una balanza invisible en nuestra relación, constantemente midiendo y comparando.
Esto además de ser perjudicial para la relación y el vínculo de pareja, es agotador. Algo que he aprendido después de años trabajando con parejas es que la vida real no funciona así y que, los equilibrios o armonías de una pareja, no tienen que ver con equiparar los esfuerzos de cada uno.
Piezas distintas de un mismo rompecabezas
Uno podría hacer una analogía con un puzzle o rompecabezas, cada uno de nosotros somos como piezas únicas, cada pieza tiene formas diferentes, patrones y colores distintos, y encajamos de maneras que no siempre son obvias a primera vista. Lo que para ti puede ser un gesto de amor increíblemente significativo (como preparar el café en las mañanas), para tu pareja podría no tener el mismo peso. Y eso está bien.
Además, nuestras capacidades para dar y recibir amor y cuidado cambian con el tiempo, incluso en el día a día. Hay días en los que estamos llenos de energía y podemos dar todo de nosotros, y otros en los que llegamos casi arrastrándonos a terminar el día. Lo cual va a disminuir nuestra tolerancia y claramente, lo que podemos entregar en ese momento.
Entonces, ¿qué hacemos?
La clave está en la comunicación y la comprensión. En lugar de obsesionarnos con la idea de "dar lo mismo" y de hacer un conteo de hechos y decires, deberíamos preguntarnos: ¿Qué necesito yo y cómo lo puedo transmitir de una manera amorosa? ¿Qué necesita realmente mi pareja? ¿Cómo podemos apoyarnos mutuamente de una manera que tenga sentido para ambos?
Cada relación es tan única como las personas que la forman. Por lo que se trata de encontrar un equilibrio que funcione para ustedes dos, no de cumplir con un estándar imaginario de lo que "debería ser" una buena relación.
Cuándo pedir ayuda
A veces la balanza ya pesa demasiado. Si notas que llevar la cuenta se transformó en resentimiento, que las discusiones vuelven siempre al mismo punto ("yo hago más", "tú nunca") o que te cuesta pedir lo que necesitas sin que termine en reproche, puede ser un buen momento para consultar. En terapia de pareja no buscamos un ganador ni repartir todo en partes iguales, sino entender qué necesita cada uno y encontrar juntos una forma de dar y recibir que tenga sentido para ambos.




